Buscando en el archivo de Solo Camión hemos dado con la prueba de un rara avis, un camión 8×8 Terberg F2000, un vehículo diseñado para trabajos especiales en obras, canteras y tareas extraviales.
Nuestro equipo de pruebas se subió en este camión en octubre de 1991. Se trata de un vehículo de obras que Terberg desarrolló en Holanda tras la Segunda Guerra Mundial para cumplir con varios proyectos, uno de los cuales contemplaba un vehículo apto para moverse por los ‘polders’, terreno ganado al mar mediante diques y por lo tanto anegado e impracticable para un camión normal.

La prueba de este camión se realizó en el interior de las obras para la construcción (por aquel entonces) de la autopista del Garraf (Barcelona).
No se trataba de un dumper en el sentido llano de la palabra, sino que todos sus componentes habían sido creados específicamente para el trabajo que iba a desarrollar, constituyéndose en una máquina un tanto particular. Su capacidad de carga y la tracción total eran dos detalles muy importantes.

Al dar la llave de contacto sonaba el arranque y comenzaba a girar el motor Volvo de doce litros, el mismo que montaba la tractora F12. Un seis cilindros con culatas independientes que permiten ser separadas del bloque una por una, con camisas húmedas y alimentadas por turbocompresor e intercooler. La capacidad del motor con 400 CV de potencia del Volvo TD 122 FS era uno de los factores claves en el rendimiento y rentabilidad del camión.
En la transmisión, una caja ZF de 16 velocidades con un mando de palanca igual que las de los Volvo.
La cabina estaba cogida de los Volvo F10-F12, siendo idéntica en todos los detalles salvo en el logo de la marca. Era complicada subir a ella o realizar la operación de limpieza del parabrisas. En el interior dos puntos la diferenciaban: dos relojes en la pequeña consola central.

Uno de ellos indicaba la presión del turbo y otro la temperatura de aceite de la caja de reenvío, así como un testigo de funcionamiento de la bomba auxiliar de dirección.
Ya en marcha, lo primero que destacaba del Terberg F2000 8×8 era la sensación de altura. La capacidad técnica de este monstruo era de 46 toneladas. Los 400 CV movían la carga como una pluma incluso en las pendientes más pronunciadas, sin poner en apuros el embrague.

Nuestro equipo de pruebas formado por Gabriel Cuesta y Antonio de Dios con fotografías de Juan Montenegro acababan su test señalando que se trataba de una máquina a considerar en el mercado, aunque su difusión no era muy amplia y aún había poca gente que los conocía. «Es una verdadera pena y confiamos en ver cada vez un mayor número en las obras y construcciones», finalizaban.

