CIUDAD DE MÉXICO — El comercio binacional entre México y Estados Unidos enfrenta uno de sus mayores cuellos de botella en años recientes. Una estricta oleada de revocaciones de visas y permisos por parte del gobierno estadounidense a operadores de carga mexicanos ha dejado miles de camiones varados, poniendo en jaque a la cadena de suministro de América del Norte.
Según datos de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), la cifra de operadores afectados asciende a miles, derivado de un endurecimiento drástico en la aplicación de las normativas de cabotaje (el transporte de mercancías entre dos puntos dentro de un mismo país por parte de un operador extranjero) y órdenes ejecutivas en materia migratoria y fronteriza.

Radiografía del Impacto Logístico
El autotransporte terrestre es la columna vertebral de la relación comercial entre ambas naciones. Al retirar masivamente las autorizaciones de entrada (especialmente las visas B1), el flujo logístico se ha ralentizado de forma crítica.
Consecuencias Inmediatas en la Frontera
La falta de choferes habilitados para el cruce internacional ha generado un efecto dominó que ya resienten la industria manufacturera, automotriz y agroalimentaria:
Pérdida de Capacidad: Cada visa revocada se traduce en un tractocamión menos disponible en la frontera, reduciendo la oferta de transporte de la noche a la mañana.
Tiempos de Espera Récord: Las revisiones exhaustivas y la escasez de personal han duplicado los tiempos de cruce en aduanas clave.
Costos al Alza: Las empresas exportadoras están absorbiendo penalizaciones por entregas tardías y pagando tarifas de flete mucho más altas debido a la baja disponibilidad de unidades.
Los líderes del sector empresarial en México han hecho un llamado urgente para activar mesas de diálogo bilateral, advirtiendo que, si no se flexibilizan los criterios de revisión o se agilizan las reemisiones de permisos legítimos, el desabasto de productos en los anaqueles estadounidenses comenzará a notarse de manera inminente.

